Qué es la aluminosis y por qué aparece
El cemento aluminoso se usó en España en viguetas prefabricadas de forjados, sobre todo en edificios de mediados del siglo pasado, porque endurecía muy deprisa. Con los años y la humedad, ese cemento se transforma: gana porosidad, pierde resistencia y deja de proteger las armaduras de acero. A ese proceso lo llamamos aluminosis. Es uno de los problemas constructivos más consultados, y no siempre con razón: no todo cemento aluminoso está degradado.
Síntomas de la aluminosis
- Fisuras longitudinales en la cara inferior de las viguetas, siguiendo la armadura.
- Manchas de óxido y trozos de hormigón que se desprenden.
- Hormigón de color pardo u oscuro, que se deshace al rascarlo.
- En casos avanzados, techos con flecha o pavimentos que vibran.
Si ve alguno, sobre todo en zonas húmedas (baños, cocinas, bajo terrazas), conviene una inspección.
Test de aluminosis: cómo se diagnostica
El técnico inspecciona las viguetas del forjado, abre catas donde hace falta y extrae muestras de hormigón. El laboratorio dice si hay cemento aluminoso y cuánto se ha degradado; el técnico cruza ese dato con lo que ha visto para valorar la seguridad estructural. En estructuras, ese diagnóstico lo hace normalmente un ingeniero colegiado especialista en peritajes.
Cómo se soluciona
No hay una única respuesta: unas viguetas solo necesitan seguimiento, otras un refuerzo y, en los casos graves, hay que sustituir el forjado. Cuando la solución es reforzar, puede hacerse sin derribar: reforzar las viguetas dañadas con láminas de fibra de carbono es una de las técnicas que aplica el equipo del grupo especializado en ello.
¿Sospecha que tiene aluminosis?
El primer paso es una inspección. Compruebe si tenemos técnico en su municipio: ¿Llegamos a su municipio?